Vana sabiduría tenia yo, ahorcada en el fraguar de mi memoria.
La deje ir y hoy sólo soy un vaso roto
en las manos de la tierra.
El destino me alejó de tu servil hombro,
de tu desnudez oculta,
de tu sonrrisa cándida,
de tu paladar embriagado.
Hoy, que se joda a besos mi jodido corazón.
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